domingo, 26 de abril de 2015

Lady gold.



Lady Gold, también  conocida como Elina; una muchacha menuda, con los ojos color canela. 
Más o menos un metro y seis décimos. Las muecas de su cara, desagradables, pero no por naturaleza, indicaban el sufrimiento que soportó años atrás. 
Bajo las grietas del pintababios, en sus labios se podía percibir una delicada piel rosada. Esperando a que un honesto caballero les robase un beso. 
Su largo cabello, cobrizo y rubio al sol, deslumbraba a aquel que osaba tocarlo. Enredado por la dejadez, perdía cada día su luz. Se iba apagando. 
El cuerpo que escondía dentro de aquel vulgar traje, era tan delicado como una pluma. Sensible al viento, el vello se la erizaba cuando sentía un escalofrío. Sus pechos eran más bien pequeños, sus pezones rojos, tan apetecibles al ojo humano.. Las caderas de Elina eran curvas perfectas. Fruto del ejercicio y de la obligación de tener un cuerpo apetitoso a cualquier maromo. La bondad acumulada se comenzó a convertir en maldad y codicia. Sus actos clandestinos la hicieron regresar a lo mas profundo de su ser, una señorita de compañía. 

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