Doce de la mañana. La cama aún huele a sexo; aún está caliente. La almohada desprende esencia de caballero. El perro, sofocado y aturdido; pero, ¿De qué? ¿Qué había pasado?
El alcohol es gran amigo del delirio, del desvarío, enemigo de la cordura.
-Elina, buenos días.
Entreabriendo los ojos y fingiendo enterarse de poco, pudo analizar y percibir todos los detalles de la sala. Antes de nada se percató de su desnudez, y antes de disponerse a soltar cualquier tontería por la boca, agarró una toalla ensamblándola entre sus extremos.
-Elina, despierta, guapa.
-Mñe; buenos días.. emg, esto..
-Dennis. Supuse que no lo recordarias, tu memoria.. en fin. Llevas dos días dormida. Tendrás hambre, el desayuno está encima de la mesa.
-Ah, eso, Dennis; ¿Que haces en mi casa? Seguro que ya has invadido mi frigorífico.
- Cuidarte.
-¿Cuidarme?
-Mirate las manos.
Elina tenia las manos ensangrentadas; al ver su reflejo en el espejo observó los arañazos de su cuerpo. Sus piernas, llenas de cera endurecida; y de quemaduras causadas por las velas. Todo indicaba una cosa, Sadomasoquismo.
-Mira tus brazos, están llenos de moretones. Elina, ¿Estas bien? Me preocupas. Anteayer cuando llegaste, tocaste mi casa pensando llegar a la tuya, y te traje en brazos hasta aquí. Te acosté en la cama y te di el beso de buenas noches, ese que anhelabas desde hace tanto tiempo. Y justo cuando iba a marcharme y abandonar tu morada; te levantaste, agarraste mi corbata y me tiraste en la cama. Al principio todo era normal, pero después de desnudarte me di cuenta de que eres una musa. Las irresistibles ganas de hacerte el amor eran inevitables. Pero como no soy tu novio, soy tu vecino, opté por follarte. Follarte duro y destrozarte la vagina. Primero despacito, ni siquiera hace falta que me la chupes. Después voy aligerando la marcha; y te la voy metiendo mas y mas deprisa. Tus pulsaciones aumentan y la probabilidad de orgasmo cada vez es mas grande. Y al fin, cuando te corres; va tu primer orgasmo. Yo todavía no he terminado, te mereces una bofetada.
Reaccionaste bien a ello y decidí darte la vuelta y con una vara de metal darte golpecitos en la planta de los pies. Te estremecías; así que te até las manos y comencé a darte golpecitos en todo el cuerpo, cada vez mas cachonda, cada vez mas fuerte, gemidos con sonidos estratosféricos. Agarre una vela, la calenté y eche su cera por encima de tu cuerpo. Te desaté y te puse boca arriba; las esquinas de tu cama todavía estaban disponibles para colocarle las esposas, en las que seguidamente metiste tus muñecas. Tu cara de placer, las gotas que caían de tus pómulos, y la manera en la que te estremecías eran dignos de alabanza. Después te abro de piernas y me adentre entre tus sinuosas rodillas, lamiendo desde tus labios exteriores hasta lo mas profundo de ti. Tercer orgasmo, ya no pudiste más. `Dos minutos y seguimos´ Te dije, a lo que con temblorosa y cansada voz contestaste - Va..vale.- Hasta que te dormiste.. Ahora mírame a mi, gatita, tengo todavia la sensación de tus uñas clavadas en mi espalda.
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