lunes, 27 de abril de 2015

Los amantes, parte I.

Suenan las campanas. Maldita iglesia, arruinando mi descanso. 
El silencio en la casa brilla por su ausencia, el perro no cesa de ladrar y ladrar. 
Entre tan abrumador sonido pude escaquearme por la ventana con la ropa necesaria para el día que me esperaba. 
Para curar la resaca, sólo había un sitio con tal silencio, que ni los niños se atrevían a alzar la voz. 
Al entrar, disimuladamente me fijé en un apuesto muchacho. 
Agarré un libro con delicadeza y me coloqué estratégicamente para visualizarle lo máximo posible. 
Él se encontraba distante, pero aún así cada rato me lanzaba una mirada. 

                         ~ 
Me desperté por la mañana. Hacía una mañana de perros ya que estaba todo nublado y lluvioso. La verdad, creo que hoy iré a estudiar a la biblioteca ya que en casa no me puedo concentrar, mi cuarto esta lleno de cosas que me distraen. 
Llego y lo primero que hago es buscar un buen sitio ya que la biblioteca esta abarrotada de gente haciendo trabajos o estudiando, cuando al fin encuentro un sitio al lado de una ventana que me permite admirar el paisaje. Decidí leer otro capitulo de mi libro favorito mirando desde el cerrojo una novela erotica bastante buena. Terminando el decimo sexto capitulo entra una chica bastante mona, parece tener 16-17 años. Me atrevería a decir que tiene unos ojos preciosos y marrones, un cabello oscuro con tono rojizo, la miro y ella me devuelve la mirada. Me acercaré a charlar un poco.
-¿Qué andas leyendo?
-Eh, hola! , eh, esto, Akuma na Eros.
-¿Es manga?
-Sí, en concreto hentai.
-¡Qué casualidad! A mi tambien me gusta. Aunque prefiero las novelas eróticas, así me las imagino con los personajes que quiero.
-¿Novelas eróticas? Jajajajajaja, te puedo recomendar unas pocas. Por cierto, encantada, soy Elina.
-Lo mismo digo, Elina me puedes llamar D. 
-Dios mío, estoy sofocada, ¿salimos un rato a tomar algo? El bar de enfrente es baratísimo y la comida esta riquisima!
-Un momento, voy a por mis cosas. 
-Oye! D! Espera!! Me acabo de acordar de que tengo que sacar al perro. Tengo la casa sola, así que podríamos comer allí.
-Está bien.. aunque los perros no me gustan mucho.

Elina y D emprenden viaje a casa. Al llegar, Elina no puede evitar arrancarle de los labios un beso a D. Él se lo devuelve, deciden entrar en la casa de Elina y nada mas entrar van directos a su habitación.  Ella toma iniciativa y le baja los pantalones, los calzoncillos. Suelta una risita pícara y comienza a meterse su pene en la boca.Tras un rato, él la responde con una corrida, la levanta y se desnudan mutuamente.
D coge su cinturon y ata su cuello a la pata de su cama. Sus ásperas manos rodean sus senos. 
La delicada boca de Elina suelta un hilillo de palabras, entre sollozos y jadeos, gritos y gemidos, se forma la química ideal entre dos adolescentes. 
-CONTUNUARÁ-





domingo, 26 de abril de 2015

Lady gold.



Lady Gold, también  conocida como Elina; una muchacha menuda, con los ojos color canela. 
Más o menos un metro y seis décimos. Las muecas de su cara, desagradables, pero no por naturaleza, indicaban el sufrimiento que soportó años atrás. 
Bajo las grietas del pintababios, en sus labios se podía percibir una delicada piel rosada. Esperando a que un honesto caballero les robase un beso. 
Su largo cabello, cobrizo y rubio al sol, deslumbraba a aquel que osaba tocarlo. Enredado por la dejadez, perdía cada día su luz. Se iba apagando. 
El cuerpo que escondía dentro de aquel vulgar traje, era tan delicado como una pluma. Sensible al viento, el vello se la erizaba cuando sentía un escalofrío. Sus pechos eran más bien pequeños, sus pezones rojos, tan apetecibles al ojo humano.. Las caderas de Elina eran curvas perfectas. Fruto del ejercicio y de la obligación de tener un cuerpo apetitoso a cualquier maromo. La bondad acumulada se comenzó a convertir en maldad y codicia. Sus actos clandestinos la hicieron regresar a lo mas profundo de su ser, una señorita de compañía. 

Buenos días.

Doce de la mañana. La cama aún huele a sexo; aún está caliente. La almohada desprende esencia de caballero. El perro, sofocado y aturdido; pero, ¿De qué? ¿Qué había pasado?
El alcohol es gran amigo del delirio, del desvarío, enemigo de la cordura.
-Elina, buenos días.
Entreabriendo los ojos y fingiendo enterarse de poco, pudo analizar y percibir todos los detalles de la sala. Antes de nada se percató de su desnudez, y antes de disponerse a soltar cualquier tontería por la boca, agarró una toalla ensamblándola entre sus extremos.
-Elina, despierta, guapa.
-Mñe; buenos días.. emg, esto..
-Dennis. Supuse que no lo recordarias, tu memoria.. en fin. Llevas dos días dormida. Tendrás hambre, el desayuno está encima de la mesa.
-Ah, eso, Dennis; ¿Que haces en mi casa? Seguro que ya has invadido mi frigorífico.
- Cuidarte.
-¿Cuidarme?
-Mirate las manos.
Elina tenia las manos ensangrentadas; al ver su reflejo en el espejo observó los arañazos de su cuerpo.  Sus piernas, llenas de cera endurecida; y de quemaduras causadas por las velas. Todo indicaba una cosa, Sadomasoquismo.
-Mira tus brazos, están llenos de moretones. Elina, ¿Estas bien? Me preocupas. Anteayer cuando llegaste, tocaste mi casa pensando llegar a la tuya, y te traje en brazos hasta aquí. Te acosté en la cama y te di el beso de buenas noches, ese que anhelabas desde hace tanto tiempo. Y justo cuando iba a marcharme y abandonar tu morada; te levantaste, agarraste mi corbata y me tiraste en la cama. Al principio todo era normal, pero después de desnudarte me di cuenta de que eres una musa. Las irresistibles ganas de hacerte el amor eran inevitables. Pero como no soy tu novio, soy tu vecino, opté por follarte. Follarte duro y destrozarte la vagina. Primero despacito, ni siquiera hace falta que me la chupes.  Después voy aligerando la marcha; y te la voy metiendo mas y mas deprisa. Tus pulsaciones aumentan y la probabilidad de orgasmo cada vez es mas grande. Y al fin, cuando te corres; va tu primer orgasmo. Yo todavía no he terminado, te mereces una bofetada.
Reaccionaste bien a ello y decidí darte la vuelta y con una vara de metal darte golpecitos en la planta de los pies. Te estremecías; así que te até las manos y comencé a darte golpecitos en todo el cuerpo, cada vez mas cachonda, cada vez mas fuerte, gemidos con sonidos estratosféricos. Agarre una vela, la calenté y eche su cera por encima de tu cuerpo. Te desaté y te puse boca arriba; las esquinas de tu cama todavía estaban disponibles para colocarle las esposas, en las que seguidamente metiste tus muñecas. Tu cara de placer, las gotas que caían de tus pómulos, y la manera en la que te estremecías eran dignos de alabanza. Después te abro de piernas y me adentre entre tus sinuosas rodillas, lamiendo desde tus labios exteriores hasta lo mas profundo de ti. Tercer orgasmo, ya no pudiste más. `Dos minutos y seguimos´ Te dije, a lo que con temblorosa y cansada voz contestaste - Va..vale.- Hasta que te dormiste.. Ahora mírame a mi, gatita, tengo todavia la sensación de tus uñas clavadas en mi espalda.



Callejeando

Es martes y llueve.
Odio los martes, más que los lunes. 
Me dirijo a ninguna parte. No tengo rumbo. 
Caminando entre carreteras vi uno de estos clubs repulsivos a los que suelen ir los tíos con pasta acompañados de señoritas de compañía, vulgarmente llamadas "prostitutas". Decidí entrar.
Al entrar un caballero se ofreció a retirarme, con mucha educación el abrigo. 
-¿Qué desea, señorita?
-Me arriesgo, y me decanto la opción de usted me sorprenda.
Acto seguido, procedió a guiarme hasta una sala. Dicha sala preparada para el placer, para el hedonismo. 
Habitualmente los burdeles son sitios repulsivos, pero.. ¿Qué ocurriria si juntas cultura Griega y Romana? Las orgías Romanas eran de lo mejor.
Roles de animales, con sus amazonas. Látigos y fustas de hierro incandescentes. 
Se oían hablar diferentes y extraños idiomas. Al entrar, personas con extravagantes aspectos y aterradoras miradas. El morbo era inevitable. Me pusieron en una gran mesa central; me ataron y amordazaron. 
Primero me acariciaron por todas partes, por la espalda, las piernas, los pies.. 
Me mandaban callar, se mofaban de mi. Me avergonzaban con burlas, juglares bailaban al son de la tétrica música del lugar. 
No dejando pasar mucho tiempo, me ataron una correa al cuello para pasearme como a un perro. 
-Ahora a dos patitas, pide a tu amo comida.
¡No entendí nada! .. No sabía que hacer, y me dió un latigazo. 
-Pídeselo a tu amo. 
.. - Amo, dame comidaaaaaa. 
-¡Ignorante! Ríndeme pleitesía. Y pídeme las cosas bien. 
*Crash*  y sonó un látigo. 
-Amo, deme comida. Por favor. 
-Así me gusta, abre la boca. Ahora tendrás comida y si lo haces bien, bebida. 
-Gracias amo. 
Y me metió un pollazo bestial, sí, hasta la garganta. Creí que me la destrozaba. 
              ~  
Una voz lejana pero clara, anunciaba el fin de la velada. -En breves instantes comenzaremos el castigo de Lady Gold..-







*Hedonismo es la persecución del placer como algo supremo, fundado por Aristipo De Cirene. (cultura griega)

sábado, 25 de abril de 2015

Azotes.

 Se oyen gemidos desde la habitación de invitados. ¿Qué podría pasar dentro?
¡Crash! Y se oye un tintineo. 
La ata a los barrotes, boca arriba. De rodillas. Inmovilizada. Sus labios susurran palabras incomprensibles causadas por el placer; mientras él la va desgastando sus pezones. Primero lame su clítoris, con esa posición que tanto le gusta, como un mecánico. Poco a poco la mete uno, dos; y hasta tres dedos por la vagina. 
-Si gimes, ya sabes. - La dice mientras roza sus glúteos.
Tras varias caricias decide coger una fusta de cuero con forma de cuadrado al final; y regalarla un par de orgasmos disfrazados de dolor. Pero dolor es placer, al fin y al cabo.
La sangre salta, las venas rotas y la piel enrojecida. No lo soporta más, le pide que pare pero él no quiere parar. Ella quiere seguir, aun así le dice que no puede más. Siente dolor, mucho dolor, se estremece, y la cae una lagrima en la mejilla. Él sigue, le gusta azotarla. Está castigada.
-¿Ni una toalla para morder, amo?
Y a ella eso la encanta. También la gusta que la diga cosas sucias al oído mientras se la mete lentamente. 
Lo mejor del sado; es la humillación. Lauren es un chico grande. Tiene músculo, y por eso coge a Josephine desde los muslos y la alza al son del segundero del reloj. Tic, tac. Se la mete, y se la saca. Su miembro es grande, con su cabeza suave, como una gran bellota. Tantas terminaciones nerviosas, esperando ser lamidas.. Primero pasa la lengua por la cabeza del pene, hay que ser cuidadosa con los dientes. 
Porque si lo hace mal, la esperan muchos azotes. 
Luego se la mete poco a poco en la boca hasta que llega a la garganta. La salivación comienza, y la vagina empieza a lubricarse. 
Es el momento de metérsela. La desencadena, la tumba en la cama, ella está ansiosa por sentirle dentro suya. 
Caricias, y un bofetón para estimular más. Sólo con eso ya va el primer orgasmo. 
Comienza el juego. Los latidos son intensos, sus bocas se juntan pero no se tocan, porque quieren oírse. Quieren oír sus jadeos. Después de media hora, se oye silencio.  La calma que precede a la tempestad. 
10 minutos para descansar. Ahora a cuatro patas. Ella es su perrita, hará lo que él diga. 
Eso, podría pasar en esa habitación. O quizás no. Quién dirá. 



Introducción al sadismo.

Aquella mañana..

El limitado y escaso tiempo del que disponían dejaba poco espacio para desaprovecharlo.
 Ya empezaba el álgido y lluvioso otoño. El verano se iba. Las clases comenzaban y hasta que no volviese a hacer el típico bochorno veraniego no la llevarían al pueblo, no volvería a percibir el agradable olor del labrantío de sus abuelos.
Accediendo a la propuesta de Marco; Brianda decidió dejar la gandulería creada durante el transcurso del verano y levantarse pronto.
Los planes eran perfectos, echar una partida a la Play, un suculento almuerzo y el último baño en la piscina del verano; exquisito.
De no ser porque los planes se torcieron, todo hubiera sido insuperable.
                                                                       -

`Ding dong´..  `Ding dooong´. Brianda estaba preciosa, con sus largos cabellos cobrizos, sus pecas y sus ojos destellantes de alegría. Marrones incandescentes, con un aire verdoso.  - ¡Abre! ¿Estas ahí? ¡Tío, esta te la devuelvo!- Empecé a gritar de mala manera. A punto de irme, oigo retumbar las escaleras del chalet. Un leve sonido salía de las rejillas de la ventana.
-Brianda, espérate. Que ya voy. Impaciente.- Se oía girar la cerradura- Pesada, que eres una pesada. Anda pasa, y deja las cosas ahí. Aunque no se ni para que te digo nada si te tomas tu solita las confianzas. Cuando termines sube a mi habitación. -
-¡¡VOOOOOOOOOOY!!

Que bien se me daba vociferar. Al subir a su habitación pude observar dos vasos llenos de alcohol; y varios cigarros encima de la mesa.

-¿Tío que es esto?¿Desde cuando bebes?
- Se que no es algo nuevo para ti; así que ya sabes. Yo invito. Cortesía de la casa, guapa.
No me extrañaba nada, absolutamente nada. Ni siquiera su manera de mirarme, fría y calculadora; tierna y suave. Sin embargo yo, tan susceptible e ilusa, creyendomelo todo.
Ante los efectos de la bebida y el cansancio pudo desvestirme e inmovilizarme perfectamente. Me fije que la única que había bebido aquel brebaje era yo; solo yo..
Al darme cuenta de la realidad empecé a gritar e intentar moverme pero él ya tenia el control. -¿Marco, que estas haciendo? ¿Que hago desnuda? ¿¿QUE HACES?? ¡¡AY!!
Sentía que algo rozaba mi clitoris, y seguidamente un dolor intenso e insoportable. La sangre caía sobre mi piel, me estremecía, yo solo temblaba y balbuceaba.
Mis pechos estaban mojados por el sudor de la angustia. Chorreaba. El pelo de las cejas se llenaba de agua; juro que me quedé inconsciente por un momento.
Al alzar la mirada noté su cara de satisfacción. No la había perdido; me la robó.
                                                                    -
Se oyen los pasos; una muchacha temblorosa corre por la calle. Entra en la comisaría y con una vocecita avergonzada exclama:
-Querria.. bueno; quiero.. denunciar una violación.