jueves, 9 de julio de 2015

Sola, solisima.

Acabábamos  de discutir.
No era una discusión cualquiera.
Era la definitiva.
Nunca más así.
Ni yo podia seguir así ni él sabía.
Aquel dia llovía; sí. Como los días tristes de las películas, pero esta vez, no solo el agua se caía, mi mundo también se desmoronaba a pedazos.
Cada uno se fue por su lado. Sin pensar que el mundo es redondo.
Justo al pisar mi anhelado hogar, me puse a pensar lo que habia pasado, me senté en el suelo mientras mis rodillas se juntaban.. Si quieres a alguien déjalo ir.
Aquella noche el mundo se puso a mi favor, al saber que yo no tenia pareja, intentaron abalanzarse como buitres. Qué asco.
Pero uno de ellos, quien estuvo siempre ahí, era el suertudo de salir de la friendzone.
Pero algo me faltaba.. Ah sí.
Sexo.
Oh anheladaos orgasmos.
Quedé con él para llorar en su hombro, para desahogarme.
Su cama es tan.. suave. Sus sábanas huelen tan bien..
Me tumbé allí, encima de su colcha. Me fue desnudando poco a poco, mientras yo me hacia la dormida. Sus labios traviesos recorrían los escalofrios de mi cuerpo, cada vello se erizaba con rapidez. Me puse de rodillas, contra la pared, contoneando mi trasero.
Él, mientras tanto, miraba con atencion mis movimientos. Sólo llevaba unos calzoncillos, pero por poco tiempo porque con un amago se los quité. -Ahora ya me la puedes meter., `bonito´.- Acto seguido metió su puntita. -Puch, la tienes tan grande...- Y con la fuerza de sus caderas metió todo su miembro en mi vagina, sin pensárselo dos veces. Abriéndola. Agrietando sus paredes.
Yo estaba a `cuatro patas´; apoyándome en la pared blanca a la que llevaba mirando un buen rato. Intente cambiar de posición, a lo que él me contestó con un tajante -NO-. En ese momento sentí como su mano rozaba mi trasero, y me daba un azote. Dos. Tres. Muchos. El dolor se notaba en mi cara, y el placer en mis ojos.
 Con violencia, me tiró en la cama y siguió follandome toda la tarde.
 No parábamos, las horas pasaban y mi vagina se iba arrugando más y más a medida que pasaba el tiempo. Aquella era la habitación del placer. Entre polvo y polvo el sexo oral se hacia presente.
 -Qué maravilla, que bonito es follarse a una ninfómana.-
+Mas bien a una zorra.

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